Videos:
http://www.youtube.com/watch?v=nzbYo6UZvCM
http://www.youtube.com/watch?v=Qx812ThAbWI
http://www.youtube.com/watch?v=rWb0ahYpY34
Me desperté un día de la semana pasada decidida a llegar al mediterráneo. El sol se estremecía por las ventanas rajadas del hotel Du Littoral, y ya se sentían las gotas en mi espalda. EL Jet Lag se acomodaba y las horas se hacían instantes. Un sueño pesado dejó un aroma de noche fresca y largas historias sin interrupción. Saliendo de la costumbre, me aproveche del deleite de dormir dos horas más. Un pie en la tierra y después el otro.
Directo a la plaza principal, La Place de la Comedie, gran esplanada peatonal, donde se confunden las nacionalidades y los colores en un abrir y cerrar de ojos. La Oficina de turismo, en mi idioma natal, me facilitó un pequeño papelito con horarios. El 131 era el correcto. Tu vas a la mer? Ce-la.
Directo al meriterráneo, un sueño vedado corrompió mi decepción. Algo así como beber un malbec rancio en vias de pena. Afortunadamente la arena terza y el mar a temperatura, aplacaron ese sentimiento engorroso de mi cabeza. No era lo que creía, pero igual no me podía quejar...oh la la...estaba en Francia.
Timidamente miré hacia los lados, al horizonte, un par de fotos para el recuerdo y seguí mi camino. Me estremecí entre las callecitas y las arboledas. Es un barrio entre los barrios, con turistas baratos y gente que vive todo el año. Comercios chiquitos con chucherías, los marroquíes vendiendos sus Kebabs (que no tenes idea que le ponene adentro) y barcos por donde los mires.
Para aquí, para allá, mi estómago gritaba pero después gritaba de dolor. Ansiedad cortante, no dejaba de complacer las ganas y ganas de comer.
Orgullosa, a mitad de la tarde, decidí que no necesitaba más kilos en mi figura, y emprendí la retirada caminando. Decidí que podía lograrlo. 2 horas y media después, con la autopista de enemiga...entre guias Franceses y carteles que me desviaban. Y así seguía, perdida en las afueras. Y así seguía, conociendo lugares, personajes, nuevas historias.
Pero Sí. Al final me tomé un colectivo, creo que el último de los últimos, cerca de las 8 de la noche (es la hora que corta el servicio de casi todos los colectivos). Finalmente, tome un tram y al hotel.
Muriel (después explico quien es) arregló todo. Mañana me mudo. Parecería ser que con una ágil pero viejita Francesa que quería recibirme. Noche de Tarantino. Muriel, su novio, una amiga y yo. Inglorious Basterds.
Violencia germana que los termina aniquilando a todos. Los Franceses en la sala, aplausa final y los comentarios invariables y duros dejaban sonrisas sarcásticas en el andar. Ni un minuto más, ni uno menos, mis piernas y mi cuerpo se dejaron caer sobre las sabanas color ocre del viejo hotel.
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