Oh la la!. Paris! Charles de Gaulle, mi equipaje y el aparatito amarillo...le compostage: marcas tu boleto antes de subir.
Breve resumen:
El viaje en avión: terrible, mucha turbulencia.
Por suerte conocí a LENA de Bélgica, que ayudo a que el viaje sea más placentero.
En Madrid, casi pierdo el vuelo a Paris, pero OJO! no por culpa mia, sino que porque la conexión era enseguida!. Me baje de un avión y me subí a otro.
EN París, de un aeropuerto al otro, en la OTRA punta de la ciudad. Apenas alcance a ver los encantos de París y me quedé con ganas de ver más. Ahí conoci a un Colombiano desesperado. Solo hablaba Español, y venía al salvataje de dos amigos Chilenos que habían sido retenido en Charles de Gaulle. Me pidió ayuda para preguntar. Lo ayude, como 45 minutos dando vueltas, preguntando, averiguando. Finalmente descubrimos que estaban en una comisaría fuera del aeropuerto. Le dije como llegar y me fui urgente a tomar el tren al sur...eh... eh.... el último tren se había ido hacía 15 minutos.
Duermo en el aeropuerto o me voy a un hotel?. La verdad es que estaba MUERTA y descubrí que habían hoteles baratos en el aero... en fin, encontre a 2 chicas de Miami (Venezolanas) que también buscaban un hotel bien barato y compartimos una habitación.
Al otro día tempranito, directo a Montpellier, un viaje en tren hermoso, viendo los diferentes paisajes. Conocí a Pablo (Paul), el chico que atendía el barcito, quien había vivido 8 años en Argentina, entonces el viaje se pasó más que rápido charlando de las Buenas historias de Buenos Aires.
Llegué a Montpellier al mediodía y directo al hotel. Me senté en el taxi, respiré profundo, mire hacia lo más alto de la ciudad y me dijo: ahora sí, comienza la aventura.
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